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La Horma

octubre 8, 2012

Un zapato es un objeto tridimensional, y el volumen que ocupa, sobre el que se ajusta la piel del corte, es responsabilidad de la horma. Para el desarrollo de ésta se tienen en cuenta parámetros de diferente tipo. El buen calce es el primer objetivo del hormero, que de la mano del patronista cuida el ajuste “añadiendo o quitando madera” expresión ésta de cuando las hormas se confeccionaban en madera de haya y que ha dejado paso al plástico en la actualidad. La madera la siguen empleando fabricantes artesanos, que manufacturan zapatos a medida.

Toda horma tendrá en función de su volumen un determinado quiebre, que será el que dicte la altura del tacón.

Sobre una horma con buen calce se elabora un zapato en el que nuestro pie se acomodará con absoluta perfección, pese a no estar hecha a la medida de nuestro pie.

En Berwick empleamos hormas con buenos valores de calce medio, y que ensayamos exhaustivamente antes de aprobarlas para la producción.

Otros factores que se tienen en cuenta para su desarrollo tienen que ver con aspectos como la consecución de una correcta proporción en sus formas, una magnitud algo subjetiva en lo referente al calzado, y que armoniza la relación entre sus medidas de longitud, anchura y altura. Hay hormas largas y finas, con mucha “obra muerta” en la puntera, que nuestro pie nunca conseguirá llenar y que son populares en Francia y Bélgica. En Inglaterra son populares hormas mas cortas, con menor proporción de longitud de pala, y punteras cinceladas o redondas. Hay hormas de vestir muy recogidas y ajustadas al pie y hormas sport mas voluminosas (con mas madera)

Otras pueden tener forma de proa de barco en la puntera, como la Budapest que se hace para Centroeuropa.

Sobre un buena horma se puede hacer indistintamente un Blúcher, un Oxford o un mocasín.