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Fabricación

Corte

En Berwick cortamos indistintamente a mano (el cortador con una afilada cuchilla como herramienta de trabajo, se afana sobre las piezas que componen el patrón) o mediante máquinas de corte controladas por ordenador, que maximizan el rendimiento de las hojas de piel. Ambos sistemas tienen como principal premisa la precisión en su tarea.

Aparado

Un buen aparado hace un buen zapato. Esta sección compone el puzzle de piezas que resultan del corte, cosiéndolas con minuciosidad entre sí y al forro, elaborando festones, troquelando marías, rebajando cantos, dejando el zapato listo para el montado.

Montado y Empalmillado

Una máquina neumática monta el corte, a la horma a la que se ha grapado la planta de montado o plantilla, “esculpiendo” el volumen del zapato. Las siguientes operaciones de ajuste culminan en el empalmillado, cuando una máquina une en un solo cosido, cerco, corte y palmilla. El hueco que queda para el cosido de la suela se rellena de aglomerado de corcho con resina, que con nuestro peso constituirá una plantilla a la medida de nuestro pie.

Cosido de la suela y Desvirado

La suela se pega al zapato para fijarla en un paso previo a su cosido. Se produce posteriormente un predesvirado que reduce algo el sobrante de la suela, y ésta se cose al cerco con un hilo encerado de ocho cabos. Dicho cosido no perfora la palmilla, haciendo al zapato resistente al agua. Mediante el desvirado se ajusta con exactitud el “vuelo” del cerco.

Complejidad

Una fábrica sería en si misma una gigantesca máquina de complicado funcionamiento, en la que cada engranaje cumple una función determinada y es indispensable en el rendimiento global. O una orquesta cuyos músicos tocan en perfecta coordinación.
Siempre en perpetua lucha contra el tiempo, y con la aspiración a la excelencia en la labor realizada como horizonte.

Construidos por personas

Nuestros zapatos se hacen con las manos. Y no hay dos manos iguales, ni cosen un bordón de la misma manera. Nos ayudan máquinas en determinados procesos, pero dejamos algo de nosotros mismos en la consecución de cada par, haciéndolo singular y único.